martes, 14 de marzo de 2023

Conversación con una niña perdida

 - ¿Qué estás haciendo? 

-Te busco 

- ¿Por qué sigues fantasmas? 

-No sigo fantasmas, te sigo a ti. 

-Pero yo ya no estoy, ahí. No hay nada que seguir. 

-Pero me falta información, recuerdos. 

- ¿Y si yo no los tengo? 

-No lo sé, seguiré buscando, supongo. 

-Pero ya no estoy, he crecido. Deberías hablar con ella. 

- ¿Hablar con quién? 

-Es un poco más mayor que yo. No mucho. Pero ella no pudo crecer, tenía demasiado miedo.  

- ¿No pudo crecer? 

-No, tuvo que esconderse. Se perdió en la niebla, en sus libros. Y cuando se despertó ya eras mayor. Creo que por eso me buscas. 

- ¿Ah sí? 

-Mhm, porque no pudiste ser una niña. No te dio tiempo y ahora eres mayor. 

-Necesito verte. 

-No me necesitas, ni a mí ni a ella. Eso ya ha pasado, ahora te toca a ti. 

-Pero tú tienes mis memorias, y hay tantas cosas que necesito que me enseñes... 

-Tengo ocho años ¿Qué puedo enseñarte? 

-Necesito que me enseñes a ser libre, valiente, necesito que me devuelvas esa confianza que teníamos en nosotras y en el mundo alrededor. Necesito que me enseñes a volver a ser yo. 

-Eres más yo de lo que yo seré nunca. 

 -Necesito que te lleves el miedo. 

-No puedo hacer eso. 

- ¿Por qué? 

-Porque ya no tienes ocho años. Las personas mayores hacen las cosas distintas. Tú los entiendes mejor que yo. 

-Aun así, tienes mis recuerdos, horas y horas de memorias felices que yo ya no tengo. 

-También tengo horas y horas de dolor y llanto. 

-Estoy dispuesta a tomar ese riesgo. 

- ¿Y qué pasa cuando me encuentres? ¿Qué pasa si no tengo las respuestas que buscas? 

-Entonces seguiré buscando. 

-Tienes que dejarme ir. 

-Lo haré cuando me acuerde. 

- ¿Y hasta entonces? 

-Seguimos a delante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario