viernes, 3 de marzo de 2023

Simón dice.

 Simón dice mantén la cabeza baja. 


No llames la atención, no les des más razones. No seas diferente. Así que miras al suelo y asientes. Te abrochas todos los botones, te bajas la falda. Te fundes con el fondo, te mezclas con las sombras. Te conviertes en esa persona al final de la fila a la que nadie ve. Eres el número que siempre se saltan, el nombre al final de la liste que nadie se molesta en leer. Así que te pones son cascos, cuentas las baldosas y rezas porque no se den cuenta de que eres la nota disonante, la que no encaja el blanco fácil. 


 


Simón dice mantén la cabeza alta. 


No dejes que sepan que te hacen daño. Se agresiva, que sepan que no pueden meterse contigo. Hombros atrás, paso firme. No te conviertas en una víctima. Enséñales con quien se están metiendo. Agárrales bien fuerte de las muñecas, tírales de pelo, lo que sea necesario para que sean capaces de mirarte a los ojos. Mírales fijamente con dureza y di basta. Ya no más. No voy a ser la víctima, no puedes hacerme daño.  Y reza porque no se lo tomen como un reto. 


 


Simón dice pide ayuda. 


No guardes silencio. Grítalo desde los tejados. Díselo a tus profesores, a tus jefes, cuéntaselo a tus padres. Súbelo a las redes sociales si hace fata, pero no guardes silencio. Siéntate con los psicólogos y los orientadores. Prepárate para adultos que lo sienten mucho y hacen todo lo que pueden. Pero recuerda que a nadie le gustan los chivatos. Así que reza para que no tengan una vena vengativa. 


 


Simón dice no pidas ayuda. 


Pedir ayuda es un símbolo de debilidad. Las cosas solo empeoran cuando dices algo, porque a los matones no les gustan las consecuencias. No se te ocurra defenderte. Así que cierra la boca, aprieta los dientes y aguanta. Esto no durara para siempre, solo tienes que esperar a que pase la tormenta. Es solo la última recta. Estás exagerando, no es tan malo, así que mira hacia otro lado como hacen todos los demás. Y reza por ser capaz de aguantar el tirón. 


 


Simón dice no los escuches. 


Son estupideces. Son solo niños. Son cosas de barón. Todos los chicos son así. Sólo están celosos. No te preocupes. Las chicas son crueles. Las adolescentes son así, no les hagas caso. Así que te tapas los oídos con tanta fuerza que te sangran los tímpanos y aun así escuchas sus voces cada vez que te miras en el espejo. Antes de tomar una decisión, de dar el salto, de ser valiente, te acuerdas de que esas palabras que no escuchas también duelen, que están dentro de tus huesos y en tu sangre. Pero es estúpido porque las personas inteligentes no se lo toman en serio. Así que busca ese lugar seguro en tu mente y reza porque el pitido en tus oídos suene más alto que las voces que intentas ahogar. 


 


Simón dice presta atención a feedback. 


Donde el rio suena agua lleva ¿verdad? Así que presta atención. Porque obviamente alguien no diría algo tantas veces si no fuese verdad. No puede ser que tanta gente se equivoque. Así que les das el poder de elegir por ti. Si dicen que hablas muy alto bajas la voz. Si eres muy tímida sonríes más. Si eres demasiado rara te aprendes de memoria las canciones de ese grupo que le gusta a todo el mundo. Compras de esa marca, bebes de ese café. Porque la prioridad es sobrevivir y para sobrevivir tienes que encajar en el molde y si el molde dice que te tires por un puente lo haces. Así que te conviertes en camaleón y rezas porque sea suficiente para que todo pare. 


 


Simón dice no te arriesgues. 


No seas estúpida. No tomes riesgos innecesarios. Obviamente te van a pasar cosas malas si sales de noche así que sigue siempre el sol. No te pongas un vestido demasiado corto. No uses demasiado maquillaje. ¿Qué pretendes vistiendo así? No seas demasiado amable, pero lleva siempre una sonrisa en la cara. No seas borde, pero marca tus límites. No bebas alcohol, porque serás vulnerable. No vallas sola al baño, no dejes tu bebida sin atender y reza porque por una vez no signifique no. 


 


Simón dice da el salto. 


La vida es demasiado corta y la gente mayor te dice una y otra vez que disfrutes la juventud mientras lo tengas. Y de repente una tarde con un libro en casa sabe a la culpabilidad de no estar disfrutando de tu vida. De no salir suficiente de fiesta, de no hacer suficientes amigos. Haz salvajadas ¡Si no lo haces ahora, cuando vas a hacerlo! Así que toma malas decisiones. Escucha a los que son más sabios que tú. Y comete les errores que a ellos no les dio tiempo a cometer, bebe las copas que ellos no se atrevieron a beberse. Salta todos los barrancos que ellos no tuvieron el valor de saltar, vive siguiendo la guía de la vida que querrían haber vivido y reza que cuando seas mayor todo sea suficiente. 


 


Simón dice huye. 


Si es demasiado busca un lugar seguro. En tu mente, en tu música. En un estudio de arte o en una biblioteca. Si es demasiado no hace falta que te agarres a un clavo ardiendo. Busca una buena historia y desaparece. Y respira. Conviértete en los personajes, metete un mundo donde las guerras no son tuyas. Donde no tienes que luchar ni tomar decisiones y cuando todo es demasiado puedes cerrarlo el libro y meterlo en el congelador. Coge tu espada, tu arco y tus flechas y lucha una guerra que estas preparada para pelear. Siente el poder al derrotar el villano, las aclamaciones del publico cuando vuelves heroico y vencedor. Así que coge el libro, deja de existir y reza porque las paredes a tu alrededor sean lo suficientemente altas. 


 


Simón dice quédate. 


El problema no va a desaparecer si no le prestas atención. Es una batalla que tienes que librar. El mundo está lleno de discusiones y problemas y no puedes esconderte de todo. No vale que saltes los charcos, tienes que mancharte de barro.  Tienes que lidiar con el mundo de frente. Clavar los talones y plantarte delante del toro porque no puedes desaparecer. No puedes evitar el conflicto para siempre. Porque el mundo este una guerra y siempre va a haber una discusión que te queda grande, que te quita el aliento y te deja en el suelo. Así que te levantas aprietas los dientes y sigues adelante. Y rezas porque el toro no te mate de una cornada 


 


 


 


Simón dice mantén la cabeza alta 


Simón dice mantén la cabeza baja 


Simón dice pide ayuda 


Simón dice se fuerte 


Simón dice no los escuches 


Simón dice escucha el feedback 


Simón dice ten cuidado 


Simón dice arriésgate 


Simón dice habla 


Simón dice huye 


Simón dice quédate. 


 


¿pues sabes qué? Que le den a Simón. Porque sus opiniones no importan. Porque Simón no está en guerra. Porque Simón no tiene que sobrevivir. Así que si tienes que huir huye. Si tienes que dar un puñetazo que se le caigan los dientes. Si tienes que quedarte en tu zona de confort tomate tu tiempo. 


Y acuérdate. De que Simón no puede luchar esa batalla por ti. 

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